El concepto es sencillo: frutas caen, tú las cortas, acumulas puntos. Tres vidas. Sin más misterio. La curva de dificultad existe... pero apenas se nota al principio. ¿Dónde está el reto real? No aparece enseguida.
Lo que funciona: las estadísticas por fruta son un detalle honesto. Ver cuántas sandías has cortado versus cuántas cerezas tiene cierta gracia. Los logros están ahí, son ocho en total, nada del otro mundo pero dan algo a perseguir.
Lo que no convence: la colección de frutas se desbloquea lentamente... muy lentamente. ¿Es eso tensión o es relleno? No lo tengo claro. El personaje del fondo, ese robot-astronauta, no aporta nada jugable. Es decoración.
¿Recomendable? Para matar diez minutos, sí. Para algo más... no.
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