El modo Endless es el núcleo. Tres vidas - velocidad que sube con el tiempo - un marcador que se acumula si no te despistas. El modo Práctica existe y cumple su función: aprender las sombras y los combos sin el castigo de perder vidas. El modo Challenge tiene 50 etapas con patrones preestablecidos - algo más estructurado para quienes prefieren objetivos concretos. Y el modo Zen está ahí - más tranquilo - aunque no le he dedicado tiempo suficiente para opinar con propiedad.
Las partidas duran poco. Demasiado poco al principio - hasta que el ojo se entrena. Los primeros intentos son torpes. Con el tiempo se desarrolla un ritmo - se reconocen las formas - se anticipan los movimientos. Eso es lo que tiene de bueno: hay curva de aprendizaje real.
Lo que falta es variedad de contenido a largo plazo. Las Light Particles que se ganan por partida se acumulan lentamente - y no queda claro qué se puede hacer con ellas más allá de lo que muestra la pantalla de inicio. Si el juego tiene profundidad escondida - no se nota a simple vista.
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