El sistema de vidas limitadas obliga a jugar con cabeza. No puedes machacar a lo loco - tienes que leer qué cae y decidir rápido. Los primeros capítulos son accesibles pero el tercero sube el ritmo de forma notable. Ahí se nota si el jugador tiene reflejos o no.
Los gráficos son llamativos - dragones dorados - llamas - efectos de partículas. Puede resultar excesivo si no te va la estética asiática pero el diseño es consistente. Nada se siente fuera de lugar.
Lo que no termina de convencerme: los niveles bonus se desbloquean solo si acabas con dos vidas o más. Condición demasiado estricta para los niveles finales donde el margen de error es mínimo. Muchos jugadores se quedarán sin ver esa parte del contenido.
En resumen - entretenido - bien hecho - pero con ciertos ajustes en la dificultad sería más completo.
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